Mostrando entradas con la etiqueta Colombia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Colombia. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de octubre de 2009

Footbag: Una Disciplina Integral

El footbag, fuchiball o el juego del fuchi, es una disciplina que nació y se reglamentó en Estados Unidos, en 1972. Aunque en Colombia goza de gran acogida aún no es reconocida como un deporte, pero organizaciones como: International Footbag Champion están trabajando para que así sea. El único elemento necesario para practicar footbag, es el Fuchi, que es una especie de pelota del tamaño de una naranja, elaborada con un material flexible, preferiblemente cuero o gamuza y que en su interior tiene bolitas de polipropileno. El tamaño de éste implemento es el que hace que practicar fuchiball, requiera de flexibilidad, agilidad, velocidad y precisión, pues el objetivo de esta disciplina es mantener el fuchi en juego (en el aire) utilizando todo el cuerpo a excepción de manos y brazos.

Edgar Camargo de 30 años, es uno de los pioneros y más experimentados practicantes de ésta actividad; “yo jugaba en las divisiones inferiores de Santafé como arquero, era muy entregado al deporte, pero estaba aburrido porque sentía que nunca iba a tener un buena oportunidad ya que en ese momento estaba con personajes de la talla de Dudamel y Agustín Julio”, dice. En 1999, mientras jugaba fútbol, éste personaje tuvo la oportunidad de conocer a Carlos Salamanca, quien para esa época representaba a la Corporación Dracco International, y que fue quien se encargó de traer el footbag a Colombia. Salamanca se interesó en explotar el talento que vio en Edgar por lo que decidió enseñarle a practicar ésta actividad, y éste a su vez teniendo en cuenta la situación futbolística por la que atravesaba aceptó y poco a poco logró adquirir las habilidades necesarias para jugar fuchiball.

Edgar se convirtió en uno de los primeros en practicar footbag en Colombia, y desde entonces no ha parado de promover ésta actividad, de manera que ha viajado a Dinamarca y a Venezuela, entre otros países, ha hecho parte de campañas publicitarias como la de Postobón y el fuchiball, y ha trabajado para diferentes empresas, cajas de compensación familiar, universidades y colegios, haciendo demostraciones y capacitando a un sinnúmero de personas que ya hacen parte de esta afición por el fuchi. Es tanta su entrega por esta disciplina, que Edgar posee su propia microempresa en la que fabrica y distribuye fuchi, demostrando que el footbag también se puede convertir en una oportunidad para hacer negocio.

En el footbag hay dos modalidades que son: Footbag Net y Footbag Freestyle, el primero se practica en una cancha en la que se coloca una malla en la mitad y se puede hacer competencias de sencillos o dobles y se utilizan patadas, y los puntos se obtienen cada vez que el fuchi toca el espacio de los contrincantes; por otra parte en la segunda categoría se hace una presentación artística en la que el competidor muestra sus habilidades con el fuchi a través de una coreografía, en la que se califica el nivel de los movimientos. En las dos, el objetivo principal es evitar que el fuchi toque el piso. Edgar lleva 10 años especializándose en Freestyle, modalidad en la que goza de amplio reconocimiento a nivel nacional e internacional.

Para practicar footbag es necesario ser constante, pues es una actividad que exige un buen estado físico; Edgar afirma que si se quiere lograr un buen nivel es necesario entrenar mínimo 2 horas diarias. Para él, este entrenamiento consiste en un espacio para calentar en el que se hace un buen estiramiento, luego se realizan movimientos suaves con el fuchi y posteriormente movimientos más exigentes y técnicos, para finalizar con un breve estiramiento para relajar los músculos. Contrario a lo que muchos piensan un verdadero practicante de fuchiball debe preocuparse no sólo por su condición física, sino que también debe mantener su salud mental, indispensable para esta actividad que requiere de concentración y paciencia.

En éste momento el Campeón Mundial de Footbag es República Checa, pero según Edgar, Colombia cuenta con muchísimo talento que merece ser apoyado, por lo que espera con ansias que ésta actividad sea considerada un deporte; “para mi el footbag significa trascendencia, porque mi proyección y mi meta hacia el futuro, es que el footbag le pueda servir a los niños y en general a todo el mundo para alejarse de las drogas, de los videojuegos e incluso de los deportes tradicionales. La idea es dejar una semilla para que las personas tengan otra alternativa, no sólo como una opción deportiva, sino como una profesión que ofrece estabilidad económica como en mi caso personal”, agrega.


Por Alejandra Melo

Osos de Colombia…El Mejor Equipo Elite De Porristas Del País


El Porrismo o Cheerleading es una actividad física que en Colombia goza de buen reconocimiento entre la juventud, particularmente entre las adolescentes, pero que en general no es de gran interés para los colombianos, al punto de que ni siquiera es considerado un deporte. Otro es el caso de países como Estados Unidos, México y Canadá, en los que niños y niñas son formados desde muy temprana edad en áreas como la gimnasia y la danza, para que posteriormente, cuando ingresen a la preparatoria o a la universidad se vinculen al cheerleading. Contrario a lo que muchos piensan, el porrismo es más que un grupo de baile o animación; es un deporte exigente en el que la disciplina y la constancia son determinantes.

La mejor escuadra de porrismo de Colombia es Osos; un equipo élite formado en 1998 por ex integrantes del grupo de cheerleading del “Instituto Cemoden” ubicado en el sur de Bogotá, que temerosos por tener que retirarse de este deporte cuando culminaran el bachillerato, decidieron continuar unidos y bautizar a su equipo de ésta forma en honor a su entrenador, quien era llamado “osito” en la Universidad. Osos se ha destacado siempre por sus innovadoras coreografías, el nivel de sus acrobacias y el espíritu de sus integrantes.

Ángel Robayo, uno de los miembros más antiguos de este conjunto dice: “Osos es un grupo que ha cambiado mucho en sentido a sus integrantes, pero siempre ha habido una unidad en sus cabezas las cuales son 3, una es el dueño del equipo, Víctor Manuel Betancourt, que fue catalogado por la empresa “Cheer and Dance Colombia” como el mejor entrenador del país desde el 2003 hasta la actualidad. Otra de éstas cabezas es el capitán del equipo, Juan Augusto Díaz, considerado como el mejor “Partner Stunt” de Colombia por más títulos obtenidos, y por último está Elsa Jany Guzmán, que es una de las mejores coreógrafas del país”.

Para Ángel y para el resto de sus compañeros lo que hace realmente especial a Osos es que desde el año de su creación, en 1998, siempre ha ocupado los primeros puestos en todas las competencias en las que ha participado, al punto que el peor lugar que han ocupado es la segunda posición en un campeonato latinoamericano, por lo cual son reconocidos a nivel nacional e internacional, en países como: Ecuador, Venezuela, Chile, México y Estados Unidos. En Colombia hay muchas empresas privadas y públicas que periódicamente organizan torneos de Porrismo, pero tal vez el más conocido es el “Campeonato Distrital de Porras” realizado en la ciudad de Bogotá, en el que Osos ha ganado 7 y empatado una de sus 10 versiones.

Osos ha representado al país en dos ocasiones consecutivas en el “Mundial de Porrismo”, realizado en Estados Unidos, específicamente en Orlando, Florida, por “USASF” (US All Star Federation for Cheer and Dance); en éstos certámenes ocupó el sexto lugar por equipos y el cuarto por países convirtiéndose en una de las mejores escuadras del mundo, precedido sólo por las potencias en este deporte: Estados Unidos, Canadá y China, y confirmando su posición como mejor equipo de Suramérica. Ángel piensa que en Colombia hace falta más apoyo en éste deporte, pues se necesitan más programas que promuevan su práctica no sólo entre las mujeres sino también entre los hombres, ya que en Colombia hay mucho talento que debe ser explotado.

Ángel Robayo es un deportista muy apasionado y entregado al porrismo, al preguntarle que significaba para él el hecho de ser cheerleader respondió: “Ser porrista merece respeto, porque es una actividad que pide el 100% de ti en todo sentido, y es complementado por varias disciplinas como la gimnasia, la acrobacia, la coreografía y la animación. En segundo lugar creo que esta actividad desarrolla tu personalidad al límite por la gran interacción que existe entre personas tanto del mismo sexo como del opuesto, con personas de diferentes estratos sociales y edades, por lo que lo considero como uno de los mejores deportes que se pueden practicar”.
Por Alejandra Melo

Más información: http://colombiacheer.blogspot.com/2006/12/vl-nacional-y-ii-suramericano-de.html